domingo, 15 de noviembre de 2015

La cosa está mu malita

lunes, 10 de agosto de 2009
Guión de un monólogo
Hey family, muy buenas y cordiales noches, noches, señoritos y señoritas. Hoy les voy a contar una verdad verdadera. Más verídico que el amor que le tienen las quinceañeras a los shuloplaya. Allá va este patético monólogo, sin anestesia ni ná.

Actualmente la cosa está mu malita. La cosa, quiero decir el mundo profesional, no nos confundamos. Cada vez que me encuentro a un conocido por el centro de Sevilla, que cada vez conoces a más gente, te saluda con el ya típico, tipiquísimo, me alegro mucho de verte. ¡¡Tequiyá!! Será mentiroso el hioputa. No es hipócrita la gente ni ná. Aunque a decir verdad, yo le contesto siempre, que también me alegro mucho de verle. Y eso es una puta mentira. Pero claro, uno acaba acostumbrándose a todo.

Acto seguido, después del hipócrita ritual de la presentación, me preguntan todos, que tal me va de curro, que si ya tengo novia... Yo lógicamente, les contesto a lo primero, que la cosa está mu malita, que acabaré comiendo un día si y al otro también, sopa de ajo. Vamos, pishita, que puedes intuir que pasará mañana, pero pasado mañana, ni de coña. En cuanto a la novia, aunque tengo ganas, no le voy a decir, que me acuesto a practicar guarreridas españolas con su mujer o novia...


Aquí en Sevilla es muy importante, yo diría que importantísimo, yo diría que vital, que tengas un buen enchufe. Y a mí, que me da miedo la electricidad... Así que casi me voy a tener que buscar la vida yo solito, pero también me voy a encontrar, muchas puertas cerradas y la que esté encajada y entre, me van a coger mi maravilloso Currículum Vitae y me van a dar hasta su tarjeta de visita. Cuando yo salga por la puta puerta, mi maravilloso Currículum Vitae va a ir al archivo vertical. Os explicaré que el archivo vertical es la papelera. Esto ocurre siempre, al no tener un buen padrino.

Yo todas las putas mañanitas laborables voy a colaborar o lo que haga falta en el taller de un amigo. Cuando no tengo nada que hacer, por lo menos, veo mi correo electrónico, cosa tan necesaria, como el agua insípida, limpia y transparente que pido en la taberna que voy cada día a desayunar. Y no puedo decir su nombre pa no hacer publicidad gratuita.

Bueno, pues en la taberna, la llamaremos así, no desayuno nunca, para que os voy a engañar. Entro a la típica hora de la cervecita fresquita o vinillo, que parece que es un ritual aquí en la capital de Andalucía. La hora del aperitivo es innegociable en el Sur, y ya está... Leo de patilla el periódico que tienen y si tengo que ir a desagüar, me encuentro siempre con lo mismo. Yo creo que después de desagüar te debes lavar una miguilla las manoplas, ya que has tenido un asunto entre manos.
 
Pues además de no haber jabón, no hay toalla y lo más grave, no hay un puto espejo. Quién no se mira al espejo mientras está con el lavado de manitas. Quién no se mira. Todo el mundo se mira. Unos para decir que guapo es, otro para peinarse un poquito. Yo para contarme las patas de gallo. Un carvo con melena pa intentar disimular su frente despejada. Bueno un carvo con melena se deja los pelánganos largos y parece una fregona. El que sea un poquito de mi generación, le digo que recuerde a García Soriano, futbolista del Real Betis Balompié en la década de los setenta. Hey, compadre… tu también eres de esa época, donde la vida era casi en blanco y negro.

Ya para terminar mi critiqueo al baño masculino de esta taberna, diré que menos mal que no me a dado nunca retortijones y hubiera tenido que jiñar, de hacer de vientre. No hay papel der culo, ¡No hay papel der culo señores! Al cliente que se preste a ello, es recomendable que se lleve el 20 Minutos o el Marca. Perdón, no puedo hacer publi. Aunque se le puede quedar el mojino, como si se hubieran pasado por ese lado oscuro cualquier grafitero, que hay a porrillo. En cuanto a la toalet femenina, diré que no la conozco, pero me han chivao que tiene espejo y papel, para que todas las hembras que lo utilizan, puedan escurrir sus dos aletillas, que lógicamente están húmedas.

Pero ya les he cogido cariño a todos en esa taberna, bueno, a casi todos. Y yo creo que un menda también cae simpático. Eso sí, casi todos los que trabajan, con un polito negro oscuro, son casi todos palanganas, vamos, der Sevilla FC. Yo creo que hay un solo verderón, que también creo, es más afirmo, estará sufriendo una miguilla con su club. Ojo, y no solamente esta temporada, eh…

Como es lo más normal, yo le entregué mi maravilloso Currículum Vitae al capullo del propietario de esta taberna, que no diré nunca el nombre de este establecimiento, seguramente, sea todo producto de mi imaginación. Yo no se si mi maravilloso Currículum Vitae a ido al puto archivo vertical, pero... Para ganármelo, le dije al vaina éste, que la ilusión de mi vida es trabajar con un polo negro. Pues me contestó que cuando tenga trabajo, me tome todos los días un polo Drácula. ¡¡Tequiyá!!
 
Pero me tratan mu bien en esa taberna, yo les tengo cariño. Además creo que de mi borsillo pocos céntimos han salio. Pero no por roñoso, no, es que estoy más seco que la pipa de Doña Rogelia. Er capullín der dueño me dice, que algún día me va a retratar y me va a colgar en la pared. No nos confundamos, va a colgar mi retrato con él, supongo yo. Es la típica taberna sevillana, con fotitos de famosos y frikis de turno. Más frikis que famosos. Vamos, una puta catetada. Pero yo ni soy famoso y menos aún, soy friki. Además, yo no tengo afán de protagonismo, como muchos sevillanitos. En la fotografía que toda familia se hace con sus padres y hermanos en un estudio, cuando todavía somos niñitos, recuerdo a toda la family colocada y yo le digo al fotógrafo: ponte rápido a la izquierda y no te muevas, que disparo ya...

Entonces una foto mía que pintaría en esa taberna. Aunque tendría su morbo, porque to er mundo preguntaría quién es ese personaje, ese papafrita. Y si ese día estoy yo en la taberna, los guiris se van a querer hacer fotos conmigo. Patético, pero cierto. Y si son de ojitos oblicuos, el no va más. De ojitos oblicuos son los orientales, sea chino o japonés.

Entonces, ya pa terminar os volveré a recordar lo que dije al principio. Que la cosa está mu malita, pero que no hay que perder nunca, y cuando digo nunca es nunca, la sonrisa. Hay que reír, coño, mostrar todos los empates posibles, y si tienes una boquita como el Risitas muestra tu paletilla, no te cortes.

Bueno, gracias, gracias, muchas gracias, gracias muchas, gracias por aplaudir a rabiar, aunque sea de manera hipócrita y hasta la próxima amiguetes.