domingo, 27 de septiembre de 2015

Moderno no es ser pijo

lunes, 25 de mayo de 2009
Guión de un monólogo
Hola, hola, hola. ¿Cómo están ustedes, respetable público? Muy buenas noches noches, a todos y a todas los señoritos y señoritas, afortunados de estar hoy aquí, escuchándome, un lujo, os lo digo yo... Hoy, asín, sin anestesia ni na, vamos a comenzar a parlar. El tema elegido para esta nochecita, es ser moderno. No hay que confundir la modernidad, con la pijería, eh... Ahora al que va vestido moderno, al que tiene una imagen actual, es una persona cool, vamos friki, puto friki, hablando entre nosotros.

Un hombre moderno o mujer moderna no se inventa. Es muy fácil, ya veréis. Es el primero que copia, el primero y no hay más misterio ni gaitas en vinagre. Hey, creíais que iba a decir pollas en vinagre, eh...
 
Ahora sí, el modernillo es otra cosa. Al modernillo de pro se le reconoce fácilmente por ese flequillo con el que se tapa el ojo pa la foto con su gato. Vamos tipo Guti, conocido como la Maripili del fútbol español. También se reconoce al modernillo por sus botines Puma o Adidas y su gafas de sol Ray-Ban, no de la Óptica Rodríguez del Valle, con las que acude a cualquier acto púbico, digo público. Vamos, un pijo de mierda, así de claro.

No hablaré de sus pendientes en las dos orejas, de sus cuerpos tatuados y depilados, sí, depilaitos como un geiperman, hasta con las patas y los güevos pelaos. Pero eso da para otro monólogo.

Otro caso aparte, que hay que considerarlo raro, raro, raro, es David Beckham. Sí, David Beckham, el hombre anuncio, el que llaman injustamente el futbolista mediático y no es cierto. Beckham es jugador de fútbol, del nivel regular, pese a quién pese, pero también podría ser jugador de tenis o piloto de Fórmula 1. Vamos, para mi es un medio pelo, y sacabao. El caso, es que no destaca en su profesión, pero entre las chicas es lo mejor de lo mejor. Claro, si se pone a anunciar gayumbos, con to el cuerpo lleno de calcamonías. Yo, sinceramente no lo acabo de entender. Bueno el Beckham y su mujer, la requetepija, tienen otro monólogo, seguro.

Pero volviendo al estilismo del modernillo, éste es una mezcla entre el lumpen y los años 80. Me explico:
Lumpen: Porque comienza llevando el ya clásico chándal de yonki, tipo Belén Esteban, seguido de unos pantalones dos tallas mayores que parecen recién sacados de Humana.
Años 80: Por llevar chapitas, el anteriormente citado flequillo tipo Guti, corbatas finísimas, collares y muñequeras de perra… No le saquéis doble sentio a lo de perra, eh...

Yo al modernillo casi lo confundo con un puto cani, si no es porque conoce la increíble diferencia que existe entre el té corriente y el japonés y además suele beber cerveza Sapporo. El cani bebe litronas de Cruzcampo y se hace el solito unos canutos que te quitan er sentío.
 
Pero ojo al dato. Si quieres ser modernillo, cada comunidad establece su propio conjunto de códigos que es totalmente necesario reconocer. No es lo mismo un moderno de Barcelona, que un moderno de Madrí, o un moderno de Sevilla.
El barcelonés es un MAD, un moderno de actividad diurna. Si tú vas una mañanita de sábado sobre las 12’00 al Parque de Ciutadella te encuentras a todos los modernos de la ciudad tomando el sol y comentando aquello de: ¿Pero Sergi, no estuviste allí? Yo sí, fue cool.
El capitalino o madrileño es un MAN, un moderno de actividad nocturna. A la misma hora en Madrí, sobre las 12’00 de la mañana, tú vas al Parque del Retiro y sólo te topas con grupos de ecuatorianos o polacos de picnic.
Por último el sevillano es un MTD/BN, un moderno de tapeos diurnos y a la vez es un moderno de botellona nocturna.

Si es que para gustos están los colores. Ya lo decía Óscar Wilde: La diferencia entre la civilización y la barbarie es el matiz. Si, el puto matiz. Esto último es mío, no de Óscar Wilde.

Bueno, pecadores de la pradera, se acabó ya el monólogo sobre modernillos varios. El pescao ya está vendio por hoy. Gracias, gracias, gracias, y hasta la vista babys.