domingo, 5 de julio de 2015

Fútbol es fútbol

lunes, 15 de diciembre de 2008
Guión de un monólogo
Hey, hola, hola, hola, muy requetebuenas noches, noches, señores y señoritas, a todos y, por supuesto, a todas. Buenas requetebuenas noches, otra vez a to er mundo, incluidos los tontos del bote. Hoy, como es lunes lunero, les hablaré del tema por antonomasia de cualquier barra de bar o taberna que se precie, voy a hablar de furbo.

El furbo ha sido un tema tabú para las mujeres, durante muchísimos años, aquí en Españia. Pues hoy, señores, les voy a hablar del deporte rey, del furbo, del que, además de ser modestamente un entendido, soy gran aficionado.

Como bien decía don Alfredo di Stéfano: Son once contra once y el que meta más goles gana. No hay rival pequeño, porque siempre son once contra once, da igual que hayan expulsado el partido anterior a tres y, sobre todo, porque el furbo es así. La Saeta Rubia, como se le conocía a Di Stéfano de jugador. Sería muy ilustre el hombre, no tengo ninguna duda, por Dios, pero actualmente, tiene un chocheo bárbaro, pero bárbaro. Vamos, que la edad, ya no perdona. Otra magistral frase suya es: Da igual que te marquen ocho goles…si tu metes uno más, ganas el partido.


El célebre HH, Helenio Herrera, el melena pa los amigos, con prepotencia, llegó a afirmar en su día: Al fútbol se juega mejor con 10 que con 11, ó la más prepotente todavía: Ganaremos sin bajarnos del autobús. Cabesa, no digas eso, que el equipo rival, o se desmoraliza, o sale a morder, como leones con un cáctus en el culo...


Seguimos con el balompié. El furbo es el mejor ejemplo de que el lenguaje, muy perezoso por cierto, es un mecanismo de control político. Hablar como hablamos, nos hace pensar, como pensamos y comportarnos, como nos comportamos. Y en el último Barça-Madrid, siempre definido como el partido del año o hasta del siglo, al margen de que fue un partido, con vibrante tramo final, fue una clase magistral y una aplicación perfecta, de aquella frase de Marx: Las palabras son monedas que han perdido su valor, y su troquelado, de tanto usarlas.


Si ustedes, amable público, vieron el partido, como un servidor, por la caja tonta y con los ridículos comentarios de Montes y su equipo de payasotes, tiene la cosa mucho valor. Porque es muy fácil dejar la tele sin voz y poner la radio, aunque escuchar al madridista de Manolo Lama tiene bémoles la cosa.


El otro día, el del famoso derbi Barça-Madrid, el espigado Julio Salinas, el que de jugador, hacía que te acordaras hasta de su prima, la de las pecas en las manos, un hombre que habla y baila con el mismo estilo desastrado y enmarañado con el que jugaba, llegó a decir: Si llueve, el suelo estará más mojado. Pero Julito, vamos a ver, Julito, es como decir, y se dice mucho cuando te llaman al telefonillo de casa: Ahora bajo para abajo. Yo tenía una novia que se ponía una cremita en la cara, y que decía que era: para matar las células muertas. Vamos, de monte pelá.


En la retransmisión futbolística de ese día, también se oyeron sentencias como: Parece que están contentos, porque han marcado, Al fin y a la postre, en el fútbol cuentan los goles ó Si nadie marca, acabará cero a cero. Aunque está última parece calcada del gran don Alfredo di Stéfano: Si nadie marca, acabará cero a cero, ó Si alguien marca, acabará uno a cero. Frases tan trilladas, que parecen grandes ocurrencias, al nivel de los refranes como No todo el monte es orégano. Yo personalmente no entiendo mucho el refrán. Vamos, que no le saco jugo a esa parrafada.


Acabando ya con el encuentro, gran partido de lugares comunes, el último Barça-Madrid, sin llegar nunca al Número Uno de este tipo de lenguaje, firmado en su día por el entonces jugador madridista Michel: Si llega a entrar, habría sido gol. Yo no sé si es que los furbolistas, cuanto más dinero tienen, más famosos son, más tontos der culo son.


La gran definición de este amado deporte del balón, que mueve masas, países, muchísima pasta, dinerito, y todo lo que puede y más, lo dijo en su día el técnico yugoslavo Vujadin Boskov: Fútbol es fútbol y ya sacabao, miarma. Aunque Boskov también dejó su perla: Ganar es mejor que empatar. Y empatar es mejor que perder. Vamos a ver, sangre, tú eres mongolo o te pica er culo...


Furbo es furbo, con todas sus cosas, con sus arbitrajes merengones, con las primas terceros, con los ya famosos maletines de la última jornada, con la prensa forofa de sus colores, con todo, el furbo es furbo y nada, ni nadie, lo va a cambiar. Siempre serán once contra once, aunque hay partidos en el Santiago Bernabéu, que parecen doce contra once, pero eso ya es otra historia.


Pero er furbo, un buen partido, como diría el holandés Johan Cruyff, se te pone la gallina de piel, no piel de gallina, eh... Cruyff, genio y figura, como en su lapidaria frase: Cuando vas ganando 4-0 y quedan 10 minutos de partido, es mejor dar al poste un par de veces para que el público grite 'ooooh'. Siempre me ha encantado ese sonido cuando la pelota da con fuerza al poste... Vamos, lo dicho, genio y figura...


En cambio, el árbitro italiano pelón, Pierluigi Collina, sentenció: El fútbol no es un juego perfecto. No comprendo por qué se quiere que el árbitro lo sea. Miarma, cabeza huevo pa coser calcetines, los árbitros sois la puta escoria de la sociedad, para un colegiado medio regular, hay doscientos toca cojones, con un afán de protagonismo preocupante. Como diría Joha Cruyff, eres un flautaperro, no perroflauta... Otro italiano que se lució con su frase, fue el técnico Arrigo Sacchi: El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Vamos a ver, carne mía, ¿hasta donde quieres llegar con esto?


Otro apartado importante para hablar, aunque necesitaría otro monólogo, es la vida der furbolista fuera de los terrenos de juego. Hoy daré unas cortas pinceladas, como la que afirmó el idolatrado Pelé: Estoy de acuerdo con que los jugadores puedan tener relaciones sexuales antes o después del partido, pero nunca durante el descanso. Pishita, por esa razón anuncias ahora la viagra, verdad...


El díscolo George Best, por lo menos lo reconoció: Gasté un montón de dinero en chicas, bebidas y coches. El resto lo malgasté. El brasileño Ronaldinho Gaucho, juerguista donde los haya, dijo en una entrevista: Tras el trabajo me gusta divertirme. Y las discotecas están para eso, al diablo con los moralistas. Sinceramente, le apoyo... En cambio, el gran Romário, también carioca, reveló su secreto goleador: Si no salgo por las noches, no marco goles... Con dos cojones, si señor.


Bueno, ya se acabó de parlar por hoy, sobre el balompié. Las chicas no os habéis aburrido, ¿verdad que no? Si ahora los estadios están al 50% entre tíos y tías. Aunque de fútbol todavía, les queda a las mujeres unas temporaditas de más, que están muy verdecillas.


Bueno chatines, el pescao ya está vendio por hoy y la pescailla se muerde la cola. Gracias, gracias, gracias. Muchísimas gracias a todos, infinitas gracias...