lunes, 23 de febrero de 2015

Para ser metrosexual hay que sufrir

sábado, 24 de octubre de 2004
Guión de un monólogo
Hola, muy buenas noches, noches. Ya sabéis todos, que para presumir hay que sufrir, porque es algo que, a todas las mujeres, les inculcan desde pequeñitas. Mucho más que a los hombres, por mucho metrosexual heterogay que nos quieran vender ahora.

Lo que os decía, que hay que sufrir, para ser un chico apetecible. Lo digo como hombre que soy. Creo que tengo derecho a opinar del tema, que para muchas es todavía tabú. Y ya estamos en 2004, en el siglo 21, me parece, si no me fallan los cálculos.

Pero voy a hablar hoy del puto metrosexual. Lo de heterogay lo dejamos para otro día. El metrosexual se mete en la ducha, y allí está su guante de crin esperándole. Y no es que se duche cada mes y medio y tenga que hacer uso de ese artilugio para sacar la mugre... ¡¡nooo!!, ¡¡nada de eso!! ...es que, resulta, que frotarse con una cosa que parece estar hecha de cuerda de pita, es bueno para la circulación. Como siempre digo… ¡tócate el fabarique!
 
Y estoy seguro, que con lo debe de doler eso al frotar, no sólo te está quitando las células muertas, ¡¡que va!!, sino las que están medio pachuchas y hasta las que están sanas como una pera, también te las arranca todas, de cuajo.

En realidad no adelgaza el metrosexual por frotarse con el guante, sino que, poco a poco se va reduciendo a base de arrancarse capas y capas de piel. Yo en realidad medía antes 1,83 y ¡ya veis en lo que me he quedao! Esa es mi única experiencia como metrosexual, pero ya veis que no pasé del guante de crin.
 
Bueno, sigo explicando, que tiene miga. Por fin se termina para el metrosexual el suplicio de la ducha, y ahora viene el untamiento corporal de crema. Igual que untar sobrasada en una tostá, igualito. Y claro, nada de un poquito de crema Nivea, la de la caja azul de toda la vida de Dios, para hidratar la piel... ¡no, no, no! Ahorita están las cremas, de estas modernas de ahora, como dirían mis antepasados familiares, efecto fríocalor.

Son productos basados en los efectos térmicos para combatir la celulitis. Pero coño, desde cuando un metrosexual tiene celulitis. Os es que, realmente, se ha cambiao de acera sin avisar ni na. Bueno, sigamos con la crema efecto frío-calor. ¿En qué consiste básicamente? Pues se trata de aplicar al cuerpo una crema que rebaja la temperatura local de la zona considerablemente, de forma que empieza a entrarle al metrosexual un frío por todo el cuerpo que se debe de querer de morí, se le ponen todos los pelos de su cuerpo de punta, y no solo los pelos, también la zona erógena del hombre por excelencia, llamado artículo de lujo, tantos para hombres como para mujeres. Y ese artículo de lujo, tiene incorporado dos cataplines. Tanto es así, que el metrosexual los mira cuando está con el ya famoso efecto frío-calor y les pregunta: ¿Qué? vosotros dos os lo estáis pasando de puta madre, ¿no? a vuestra puta bola, ¿verdad?

¿Y lo de los pelos? Eso es otra. Ahora hay sitios donde te hacen la depilación brasileña. Sí, a los hombres. Y esta terminología, que queréis que os diga, despista un poco, porque tú escuchas eso de brasileña y relaciones conceptos y ya quieres ser un nuevo metrosexual. Piensas: Pues nada, mientras que me quitan los pelánganos de todo el cuerpo, habrá una mulatita que me ofrezca una Caipirinha mientras me canta aquello de:
 
Olha que coisa mais linda;
Mais cheia de graca
E ela, menina, que vem e que passa;
Num donce balanco a caminho do maaaaaaaar.

y… ¡quién sabe! quizá algo más, porque claro, ya que traigo los cataplines como los traigo, pues no sé, digo yo que se podría aprovechar el momento, ¿no?

Pues nada de eso, consiste en hacer desparecer todo el vello púbico y no con una varita mágica, que bien podría ser la de brasileña, ¡¡no, no, no, no!!, sino con pegotes y pegotes de cera. ¡que coño con pegotes de cera! en realidad los pegotes de cera no quitan nada, hay que arrancarlos a base se tirones. ¡y no estamos hablando de las pantorrillas, joder, que estamos hablando de ESO, de AHÍ, del FABARIQUE mismamente!

Yo por eso, cuando una chica con la que estuve, me dijo que le gustaban los hombres sin vello en el cuerpo le compré Ken, el chuski de la Barbie, que me han dicho que, en muñecos, son de lo más viciosillos, y le dije a la chica: ¡ale, y si encuentras algún pelo me lo dices y aviso a la brasileña!
 
Ya hablaremos otro día de los polvos que se echa un metrosexual, en la cara, pisha, no le busquéis doble sentido. De la colonia que se debe de poner un metrosexual, que siempre es de las caras. Bueno, más que colonia, es perfume, no nos equivoquemos, eh... Todo es especial en el mundo del metrosexual: geles, champús, gominas, dentífricos, etc., etc., etc...
 
Bueno, me despido ya. Gracias por aplaudir, aunque sea de manera
hipócrita. Muchas gracias, nuevamente, y hasta pronto, pecadores.